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No pasa nada

Hipo y Seven

Hipo y Seven A mi perra Hipo le costó mucho habituarse a los cachorros. Se mostraba tolerante pero había un pequeño problema... ¡les tenía miedo! Los dos pequeñajos diabólicos le echaban de su cojín, le mordían el morro, la cola y las patas... y la pobre estaba desconcertada. No era para menos: por culpa de dos renacuajos había dejado de ser la reina de la casa. Pero el martes, cuando sólo quedaba Seven, empezó a hacer buenas migas con él. Jugaban y se mostraba cariñosa y esta foto da fe de ello. Creo que si se hubiera quedado un día más se hubieran hecho muy buenos amigos :)

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